domingo, 18 de septiembre de 2011
Behind our Loocked Bedrooms' Door (Cap. 5)
Mika desu~
Tengo sueño y debo ensayar así que escribiré poca cosa.
Gracias por vuestros comentarios! >.< espero que este capi también guste x3 ah, y perdón por la demora~ para escribir soy como una tortuga xDDDD a no ser que me emocione e.e y la verdad es que cuanto más escribía de este capi menos me gustaba muahahahaha xD así que...
Bueno, ahí os lo dejo, el título parece sacado de una telenovela xDDDDDD bueno, supongo que se entenderá al leer el capítulo pero verlo así solo es como.... lol xDDD (no se nota que está puesto con prisas a última hora, verdad? e.e seh~ *feel like a ninja* xD)
Dozooo~
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Ryutaro se incorporó alarmado, y miró el reloj, eran las dos de la mañana.
Volvió a escuchar aquel sonido y su cuerpo pegó un brinco, levantándose. Aquella mano tomó cuidado en girar el pomo suavemente, y cuando por fin logró abrir la puerta comenzó a avanzar a pasos lentos hacia la cocina pues la luz encendida delataba que el sonido venía de allí.
Soltó un suspiro de alivio.
- ¿Qué haces despierto, Shin-chan? - dijo ya tranquilizado, caminando alrededor de la mesa en la cual el menor estaba sentado bebiendo aquel vaso de leche.
- No puedo dormir. - contestó.
Y es que sabía que no debería haber visto aquella película, pero no quería quedar como el cobarde de los tres otra vez, así que aceptó, y, nunca lo había percebido, pero aquella habitación era tan grande y se veía tan oscura sin el mayor... que mirase por donde mirase, aún bajo sus párpados apretados, le atemorizaba estar ahí.
- Tanaka y Otsuka te han convencido otra vez para que veáis películas de miedo, ¿verdad? - conjeturó el mayor mientras cogía su vaso de agua para sentarse frente a Shintaro.
El menor asintió, derrotado. Después de una breve pausa abrió la boca, pero prefirió tragarse las palabras que habían pasado por su mente, cosa que su hermano no ignoró.
- ¿Qué ibas a decir?
- Hum, - negó balanceando la cabeza - nada. - le sonrió antes de dejar el vaso en la pileta para luego retirarse.
Ryutaro terminó de beber y al dirigirse de nuevo a su cuarto no pudo ignorar la luz encendida que se escapaba por la brecha de la habitación del menor, como tampoco las palabras que éste optó por no decirle.
- ¿Puedo pasar? - dijo Ryutaro desde la puerta.
El menor se volteó en la cama, sorprendido.
- Hum. - asintió sin dejar que el entusiasmo que repentinamente le invadió impregnase la afirmación.
Ryutaro sonrió levemente y caminó hasta poder sentarse en el borde del colchón en el cual Shintaro se encontraba tumbado de lado.
Pestañeando con una somnolencia que les agregaban un cierto punto de sensualidad, sus ojos, tan profundos y oscuros, hacían del mayor un ser vulnerable ante aquellos sentimientos que no se demoraban en atacarle cruelmente.
- Duerme. - dijo revolviéndole el pelo cariñosamente.
Shintaro cerró los ojos, y, como si el hecho de no verlo le diese valor, envolvió aquella mano que se había apoyado en el colchón entre las suyas, colocándolas junto a su rostro. Su hermano sonrió, aunque dentro de si... sentimientos contradictorios le acechasen.
¿Algo tan agradable... por qué tenía que resultar dañino? Y aunque encontrase razones seguiría siendo igual.
Shintaro luchaba contra el sueño, de alguna forma deseaba que aquel momento se prolongase, quería sentir más el calor de la mano del mayor, quería que la suavidad de su piel contra la propia se hiciese más intensa, que el aroma, el sentir de su Nii-chan no acabase jamás.
Y todos aquellos pensamientos... se volvieron conceptos difusos vagando sin rumbo por su mente, puesto que ésta no tardó en suspender toda actividad consciente para descansar.
El mayor miró a Shintaro, comprobando que ya estaba dormido, deshizo con delicadeza el agarre que retenía su mano y, tras apagar la luz de mesa, se fue.
Nada más entrar en su habitación lo buscó y al encontrar su móvil, sus dedos, como acto involuntario, marcaron aquel número.
- ¿Yukari-chan?
No dejó que la joven al otro lado de la línea respondiese, ya que añadió rápidamente:
- ¿Podemos vernos ahora?
- Que sí.
- Que no.
- Que sí.
- Que no~~
- Que sí~~
En la mente de Shintaro aquellas palabras ya habían perdido todo significado. El chico detuvo sus pasos.
- ¡Que sí~!
- ¡Que no~!
- Yu-kun, Juri. - dijo firmemente - A nadie le importa si en la biblioteca del colegio vive un fantasma.
- Tal vez... - musitó pensativo el mayor.
Shintaro rió, balanceando la cabeza de un lado a otro.
- Bueno, hasta mañana. - se despidió de los dos chicos, puesto que ya había llegado a su casa.
"Vaya par... a ver cuando serán normales", pensó sonriente mientras abría la puerta de su casa.
- Tadai...
Algo interrumpió esa palabra: Aquellos zapatos femeninos descansando en la entrada... junto a los de su hermano. Mientras se deshacía de su calzado no podía despegar sus ojos de ellos. No tardó en acordarse de que sus padres no estaban, lo que, junto a aquel ambiente desértico, se estaba volviendo una mal presagio en su mente. Y la confirmación a sus sospechas apareció de inmediato: Sus pies se detuvieron antes de llegar a su habitación. Sí, justo frente a la de su hermano. Volteó su cabeza en dirección contraria a aquella puerta, pues los sonidos que tras ella se escuchaban herían los oídos de Shintaro.
- Ryu-chan... ah... - se escuchaba claramente.
Los geminos no cesaban, las palabras tampoco, y el rugir de aquel colchón que Ryutaro no cambió a pesar de sus consejos aumentaba de velocidad a cada segundo.
Shintaro se apoyó en la pared, al lado de la puerta, y dejó que su espalda resbalase por ella poco a poco. En su rostro inexpresivo una humedad casi imperceptible empezaba a brotar de sus lagrimales, mientras, sin poder evitarlo, seguía torturándose, escuchando, proyectando en su mente cada sonido y sintiendo su interior... despedazarse dolorosamente.
- Sí... Sigue... Hmn...
Se llevó las manos a los oídos, pero como era de esperar no aguantó más y simplemente agradeció que aquellos pasos agigantados fueran rápidos en sacarle de allí. Su mente gritaba algo que ni él entendía, tan sólo dejaba que sus piernas le guiasen, sin destino alguno.
- ¿Y dices que entró en casa? - le volvió a preguntar Ryutaro a un extrañado Otsuka al otro lado de la línea.
- Hai... - respondió.
- Gracias, era sólo eso.
Juri también le había dicho lo mismo por teléfono: Ambos habían visto perfectamente a Shintaro entrar en su casa, sin embargo, hacía ya horas de eso y sus padres llegarían en cualquier momento. Además no cogía el móvil, lo cual era lo que al mayor más le preocupaba.
- ¡Tadaima! - anunció su llegada su madre.
Ryutaro suspiró fuertemente, mientras se dirigía a la entrada, no le quedaba otra, no sabía cómo hacerlo pero tendría que contarle que Shintaro... ¡¿Shintaro?! Sus ojos retrocedieron hasta la figura del menor.
- Tadaima. - le sonrió despreocupado.
- Ya podrías ser tan considerado como tu hermano - salió en una especie de riña de la voz de su padre. - ha tenido el detalle de venir a buscarnos a la estación y todo, mientras tú vagueabas en casa.
Shintaro agachó la cabeza con disimulo, de verdad no tenía ganas de mirar al mayor a la cara, sólo le venía a la mente lo escuchado y todavía... se sentía extraño, por lo cual optó por no quedarse a presenciar el resto de las protestas del señor Morimoto hacia el mayor de sus hijos y al llegar a su habitación se tomó su tiempo para inspirar aire. De alguna forma su vista se alzó casi imperceptiblemente hacia la litera superior y, sin despegar sus ojos de ella, dejó que ese magnetismo extraño le guiase. El cuerpo de Shintaro cayó tumbado en aquella superfície mullida, y sin casi percibirlo terminó abrazado a una almohada cuyo aroma se le hacía... agradable. Sí, ese aroma le estaba provocando sensaciones que le empezaban a ser necesarias. Eran fuertes, intensas, como si estuviesen estrujando violentamente su pecho, como si su estómago estuviese revolcándose constantemente.
Cerró los ojos y, junto a aquel entorno, junto a aquel aroma y la leve luz de la lámpara de noche, pudo alcanzar con perfección bajo sus párpados la silueta de su Nii-chan, sudada y jadeante sobre él. Su piel se erizó y comenzó a sentir aquellas caricias leves pasearse sobre sus caderas, en su espalda con delicadeza, esos labios cálidos, esos besos húmedos, ese contacto prohibido.
Y abrió los ojos. Y se incorporó.
¿Desde cuándo pensaba en su hermano de ese modo? Acababa de percibir ese cambio de forma tan repentina que le fue como un golpe brusco. El menor ciñió con más fuerza la almohada, mientras pensaba en ello. Y ahora lo percebía todo: Aquéllo había estado creciendo tan lentamente en su interior que le fue imposible notarlo, y el único desencadenante, la razón de aquéllo tenía nombre: Yukari.
Pero, ¿Y si aquello sólo eran celos? Y de ser así, ¿no habría posibilidad de que lo que sentiese fuese falso? ¿De que, realmente, tan sólo se tratasen de posesividad, de egoísmo disfrazado?
Le daba igual. Sólo sabía que lo que sentía le dolía. Se sentía abandonado... ¿Por qué su hermano le había escogido a ella? ¿Acaso con él no le bastaba? ¿Acaso no era lo suficientemente bueno? No, claro que no, nunca se podría comparar a ella. y se sentía mal por desear que aquella chica desapareciese de la faz de la tierra, como también se sentía estúpido por haber sido utilizado.
"Nii-chan, ella... ¿te da lo que yo no podría?"
Un tono carmín intenso acariciaba aquella superfície suave a medida que la coloreaba.
Shintaro se observó en el espejo del tocador de la señora Morimoto, sus labios, ahora de un rojo intenso destacaban en su rostro definidamente. Se los presionó un poco, para luego liberarlos con la tonalidad ya uniformemente esparcida. Con un dedo borró una parte sobresaliente de la línea negra que enmarcaba aquellos ojos ya rojos y hinchados de llorar, y, de repente, el llanto volvió a invadirle.
"¿Así es suficiente...? ¿Ya soy mejor que ella, Nii-chan?"
Aquella imagen frente al espejo se le hacía tan patética... El menor no tenía pechos, ni una cintura fina, ni las piernas largas, ni tenía una voz dócil e inocente, y tampoco sentimientos tan puros como los de esa joven, la verdad era que ni él sabía qué sentía con exactitud. Era normal que su hermano la prefiriese, y por mucho que intentase estar a su nivel... Jamás la alcanzaría. El simple hecho de intentarlo con un fin tan egoísta le hacía perder al instante.
Volvió a fijar su vista en frente, encontrándose con aquellas horribles cascadas negras descendiendo por su rostro. Ahora se había superado, estaba incluso más patético que antes. Era irónico... Llorar por lo que un día rechazó era increíblemente irónico. Aunque, quererlo porque se le había privado de ello era algo todavía peor, algo egoísta e infantil.
Sentía sus lágrimas hacerse más densas junto a los sentimientos que comenzaban a ahogarle, anundarle la garganta.
- ¿Shin... -chan?
Ese estruendo rasgante sonó al arrastrarse con aquella brusquedad repentina la silla de la cual Shintaro acababa de levantarse súbitamente, silenciando el ambiente. Aquellas miradas llenas de asombro no se separaban de la ótra, como si las respuestas a sus preguntas fueran a hallarlas en los ojos del ótro.
- ¿Shin-chan, qué estás haciendo...? - dejó que aquella pregunta fluctuara en el aire.
Y al llegar estas palabras al menor, actuaron como una aguja pinchando un globo, haciéndole explotar en un llanto escandaloso.
- ¡No me mires! - se entendió dificultosamente entre aquellas manos que ocultaban su rostro.
- Shin-chan... - intentó dar un paso.
- ¡Vete! ¡Vete de aquí! - vociferó. - ¡vete con tu novia!
- Shin-chan, no di... - avanzó otro paso.
- ¡Mooo, Déjame en paz! - gritó, resbalando el torso de sus manos por sus mejillas, secándoselas.
Y entonces, unos brazos rápidos, feroces, y casi violentos le estrecharon contra el mayor.
- ¡Suéltame...! ¡¡Nii-chan, Suéltame!! - luchaba por zafarse.
- No, hasta que te tranquilices.
- ¡Te odio! ¡Todo es tu culpa, te odio!
Ryutaro cerraba los ojos, con fuerza, las palabras del menor le herían como jamás ningunas lo habían hecho. Entonces, poco a poco Shintaro paró de forcejear, y tras unos segundos de silencio y calma en sus sollozos, ocultos contra el pecho del mayor, dijo:
- Nii-chan... - cogió entrecortadamente aire para luego seguir -: Nii-chan yo...
Y aquel llanto volvió a aumentar de volumen, junto a su nivel de voz.
- ¡Quiero que me devuelvas mi primer beso! ¡Mi primera vez! Los quiero de vuelta! - dijo cogiéndose a la camisa de Ryutaro, arrugándola entre sus dedos. - ¡Todo es culpa tuya! ¡Nii-chan fue el que empezó todo... y ahora pretende hacer como si no hubiese ocurrido...! ¡Eres de lo peor!
Ryutaro suspiró dolorosamente, envolviendo con más afán al pequeño entre sus brazos.
- ¡Es cruel Nii-chan! Yo... Ni siquiera puedo competir contra ella...
"Es tan humillante...", completó la frase en su mente.
- Creía en Nii-chan cuando me decía que me quería... por eso... por eso te dejaba hacer esas cosas... ¡Pero ahora veo que siempre fui un estúpido! ¡un estúpido! - sus puños se golpeaban contra el pecho del mayor incesantemente, a la par que aquella quebradiza voz se alzaba.
- Shintaro... ya está... - intentó tranquilizarle pasando su mano por sus cabellos.
- Ne... Nii-chan - dijo dejando de apoyar su frente en el pecho del mayor, tratando de secarse esas lágrimas ennegrecidas - ¿por qué jugaste de esa manera conmigo? ¿Cómo fuiste tan cruel como para hacer de mí tu pasatiempo...? Nii-chan... por culpa de tus juegos ahora ni siquiera sé lo que ocurre en mi interior... Aunque en realidad alguien tan egoísta como yo ni siquiera tiene derecho a...
- ¿Egoísta? - soltó su hermano, a lo que Shintaro alzó los ojos y los bajó de inmediato.
- Nii-chan es mi hermano... ¡Mío! - remarcó la última palabra - y como tal yo tengo mas derecho que ella a tenerte, ¿...no? - terminó la frase inseguro - Yo nunca quise sentir esto... - su voz volvió a romperse y al parecer, de algún modo le quedaban lágrimas.- Ne... Nii-chan, ¿me devuelves... mi primer amor? - dijo secándose la humedad con los nudillos, mientras, por primera vez en toda aquella extraña conversación, dirigía directamente sus ojos acuosos hacia Ryutaro.
Aquella frase actuó como una ráfaga de viento chocando contra el cuerpo del mayor, haciendo que sus sentimientos se alborotaran en su interior... ¿Cuánto tiempo...? ¿Cuánto tiempo había deseado escuchar aquéllo salir de los labios de su hermano?
Una sensación palpitante viajaba a tal velocidad por sus venas que en una fracción de segundo su cuerpo se encontraba revolucionado, incluso podía sentir el ritmo de su corazón golpear su pecho incesantemente.
- Baka... - sonrió Ryutaro - este color no te sienta bien, ¿sabes? - trató de no exteriorizar su emoción.
El mayor cogió una de las toallitas desmaquillantes que se encontraban en el tocador situado a un lado y, cogiéndole cuidadosamente de la quijada, lo pasó con suavidad sobre los labios de Shintaro.
- Cierra los ojos. - dijo antes de prodecer a desmaquillárselos también. - Ya está. - anunció al terminar, con lo cual el menor volvió a abrir sus párpados.
Ryutaro examinó cada espacio de su rostro, sin reprimirse, como hacía tiempo que no se lo permitía hacer, sin embargo esta vez algo le parecía diferente... y ese algo estaba en los ojos de su hermano, en la mirada del menor. Había cambiado, parecía... mirarle de la misma forma en que Ryutaro lo hacía, con el mismo sentimiento anhelante.
- Shin-chan...
El menor alzó las cejas en forma de respuesta.
- Nadie está a la altura de competir contigo.
Y tras aquella frase Ryutaro se acercó con cuidado, como temiendo asustarle, y sus labios buscaron con lentitud a los de Shintaro, rozándolos con suavidad. El menor se paralizó por un instante, pero el ritmo dulce de aquel beso le transmitió una sensación que jamás había sentido, una que le tranquilizó al instante. Sus brazos rodearon con fuerza a su hermano al notar como éste intentaba hacerse espacio entre su cavidad, sus lenguas... ¿Qué estaba ocurriendo exactamente? ni siquiera él lograba entenderlo, aquel acto... un beso..., algo que tantas veces había compartido con el mayor, ¿Por qué ahora parecía tratarse de algo totalmente diferente?
Y Shintaro sintió sus sentimientos burbujear en su interior, aumentar de nivel hasta salir en gotas finas por sus ojos.
" Nii-chan... Esta es la primera vez... que al besarte siento esto, ¿es lo que al hacerlo sentías tú? ¿Esto es a lo que la gente llama amor?"
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Chachachachán charán~! Y qué tal ha estado? e.e vomitivo? Podéis tirarme tomates, los acepto. Aunque si me tiráis Yuyans la cosa mejora e.e xDDD
No, venga xD espero que os haya gustado :3 y perdonad que sea tan corto ;o;
Vale, me voy a ensayar! Mañana tengo que bailar delante de mucha gente ;o; ¡deseadme suerte!
Byeeee~~~~~
Ah, y comentad! Onegaaaaaai~~~~~~~~
Ja nee :3
Bye~
Bye~
Baaaai~
Vale, ahora sí xD bai e.é
viernes, 26 de agosto de 2011
Premiooos~ :3
Allá van~

1. Mencionar quien te lo otorgó y poner su enlace al Blog.
Sunako
Haine & Ushio
Soany
2. Obsequiar a ocho maravillosos blogs y enlazarlos al Blog:
Y yo se los doy a seis porque sí e.é
siento si ya habéis recibido el premio~!
Yuuki fics
onigiris fics
InooDai Fanfiction
Rabu Reinbo Fanfiction
TaDaiki Fanfiction
Atzin & Amis
3. Mencionar una razón por la que abriste tu Blog:
Porque quería un sitio donde subir mis fansubs, aunque ahora se haya convertido más en un blog de fanfics xD
2º Premio~

1. Anunciar el premio en una entrada :3
1. Agradeciendo poniendo el link del blog que te lo otorga:
Sunako
Haine & Ushio
2. Re-Otogarlo a diez blogs y poner el enlance de los nominados:
(copia y pega del anterior xD)
Yuuki fics
onigiris fics
InooDai Fanfiction
Rabu Reinbo Fanfiction
TaDaiki Fanfiction
Atzin & Amis
Ya está x3 por cierto, ya tengo más de 11.000 visitas, oish que emoción *0* gracias!
lunes, 8 de agosto de 2011
Last Love Song (Drabble)
En fin... Que fácil es poner equisdé cuando ni siquiera tienes ganas de reírte, viva internet y sus indispensables emoticonos! XD
A lo que iba... Para aquellas personas que han seguido leyendo después de ver las primeras palabras de la entrada: Este Drabble es muy ambiguo, podéis imaginaros la situación que queráis, la pareja que queráis, el narrador que queráis, el entorno que queráis, el color de auriculares que queráis, la ropa interior del personaje que queráis... (?) simplemente es algo creado en un momento de angustia profunda xD (?) lo único que yo he puesto son los sentimientos del narrador, el resto es cosa vuestra ;3
Dozo~
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Título: Last Love Song [Última canción de Amor]
Longitud: Drabble
Autora: Mika Teyuta
Parejas: ??
Género: Romance.

Me pongo los auriculares y presiono el play de mi reproductor de música.
La melodía entra en mi cuerpo, se desliza por mi interior suavemente, tornándose pequeñas ráfagas de viento que cambian de velocidad al compás del sonido.
Una voz tersa deja que las notas escapen, que bailen tan armoniosa como solemnemente entre aquella canción. Mi piel se eriza y su voz acalla, segundos antes de estallar en una entonación más elevada. Mi estómago acompaña el ritmo involuntariamente, provocando que mis lagrimales derramen sentimientos hasta ahora cautivos en mi interior.
Tiembla... Mi cuerpo tiembla, y el nombre que recrean mis labios también.
Tiembla... Mi cuerpo tiembla, y siento como los recuerdos que tanto empeño puse en afianzar se desmoronan.
Tiembla... Y si ya no estás aquí para apaciguarlo, ¿para qué intentar permanecer firme?
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Como véis no es nada del otro mundo, pero a las personas que lo habéis leído: gracias.
jueves, 4 de agosto de 2011
Behind our Loocked Bedrooms' Door (Cap. 4)
*____* kyaaa~ estoy feliiiiiz! Perdón por la demora en subir el capi! Tendría que haberlo hecho ayer, pero estaba muy cansada, y hoy no he tenido tiempo porque me he pasado el día en el cyber (por fin he visto el primer capi de Ikemen desu ne *____* es geniaaal *__* creo que me he enamorado de Fujigaya sólo por su personaje >.< y Hika es tan kawaii *__* de alguna forma Yuki tiene una personalidad parecida a la que él tiene xD) qué hago hablando de eso aquí? XDD
Kya~ se me había olvidado que tenía que ponerle título ;___; shgsghshuhusjhs y lo que he tardado en pensar en uno no es normal xDD en fin, no sé porque se me ocurrió ponerle a los capis títulos en español, con lo que me cuesta que algo suene bien como título en español xDDDDDDD con lo interesante y profundo que suena todo en japonés... XD o en inglés mismo xD hshwghdwghsdgh prometo no volver a hacerlo xD
Ah, sí! Que casi se me olvida >.< he metido a Yukito Nishii *o* que desde que vi Kokuhaku (Confessions) me enamoré de él y claro, como va a la misma clase que Ryu en la Horikoshi al buscar a alguien para hacer el papel de amigo inmediatamente se me vino Yukito a la cabeza >.< ¡es taaaan kawaiii x3!
Gracias por vuestros comentarios en el capi anteriooor *o* y ahora dejo de hablar (o de escribir) antes que haya más comentario que capi xDDD Ale, ahí está el capítulo cuatro de Behind our Loocked Bedrooms' Door :3 espero que os guste n.n
Dozooo~
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Cabellos sueltos caían hasta su fina cintura en una cascada de brillante azabache, sus ojos, grandes... oscuros, delimitaban la línea recta del flequillo que adornaba los rasgos delicados de aquel rostro. Yukari no guardaba ninguna similitud física con su hermano, y eso agradaba a Ryutaro, en caso contrario, su imagen le perseguiría y nunca conseguiría alejar los sentimientos que le ataban al menor.
El mayor de los Morimoto balanceó la cabeza, dejando a un lado sus pensamientos.
- Ryu, ¿ya lo has escogido? - preguntó Yukito.
- No.
- ¡Escoge ya! ¡Hace media hora que estamos dando vueltas! - pataleó el menor.
- ¡Es que no sé! ¡No me estreses!
Mañana hacía tres meses con Yukari, y quería regalarle algo que le gustase de verdad, por eso estaban en aquella tienda donde vendían todo tipo de artículos de regalo, aunque entre ellos no encontrase nada ideal.
Ryutaro miró lo que le alzaba Yukito.
- ¡No voy a regalarle otro peluche!
- ¿Por qué no? Míralo... Está deseando ser abrazado~ - se lo puso en frente - Ryu-chan, no me dejes aquí solito~ - Yukito le puso una voz curiosa al oso, haciendo reír a un ya rendido Ryutaro.
- Aaah... Que cansancio.
Yukito se dejó caer de espaldas sobre la cama de Ryutaro.
- No sé cómo a las chicas les gusta ir de compras.
- Exagerado... - dijo Ryutaro sentándose en el escritorio para encender el ordenador.
El chico rió en tono bajo para después girarse y quedar bocabajo.
- Te dije que quedaría mejor con un par de posters. - dijo al divisar las paredes ahora bien decoradas. - ¿No es genial tener habitación propia?
- Hum... - aintió sin mucha energía el mayor.
[...]
Shintaro se había entretenido en el karaoke con Juri y Yuya después del colegio por lo que esa tarde llegó más tarde que usualmente.
- No, mejor pon eso ahí.
El menor pestañeó desconcertado. La entrada daba directamente al pasillo cuyo final era la puerta de su habitación, y no supo muy bien interpretar lo que vio.
- Ah, Shintaro, okaeri.
Su madre se volteó como pudo a mirarle entre tantas cosas tiradas en el suelo.
- Tadaima... ¿Qué es todo esto? - añadió rápidamente.
- ¡Kaa-san, te he dicho que eso ahí no!
Los ojos de los chicos chocaron cuando el mayor volvía a salir de lo que se convertiría en su antiguo cuarto. Ryutaro rompió el contacto visual enseguida, entrando en la puerta de la habitación de al lado.
- Tu hermano dice que necesita más intimidad, así que estamos mudando sus cosas a la habitación de invitados. Ahora tendrás el cuarto sólo para ti.
- ¿Eh? Ah... Entiendo.
Ryutaro escuchó la respuesta del menor dentro de la habitación, y apretó con fuerza lo que sostenía en sus manos. Intimidad... Estaba muy lejos de ser el motivo, lo que Ryutaro estaba haciendo era dar el último paso para exterminar al menor de su cabeza.
[...]
- ¡Nii-chan!
La puerta se abrió de repente.
- ¡Shin-chan, ya te he dicho que llamaras antes de entrar! - le riñó, colocando en un rápido y torpe movimiento debajo del escritorio el paquete del regalo que antes descansaba sobre su regazo.
- Hai, hai... - rodó los ojos el menor - ¡Ah, Yukito-senpai! ¡Hola!
- ¡Hola chibi! ¿Cómo estás?
- ¡Bien! ¿Te quedarás hoy a dormir?
- No puedo.
- Joo~ - se quejó, para luego voltearse rápidamente - Nii-chan, ayúdame con esto.
Ryutaro cogió lo que el menor le alzaba.
- Hum... - murmuró pensativo mientras miraba la hoja de ejercicios de matemáticas, para luego comenzar a escribir.
- Debe gustarte tener un Nii-chan tan amable, ¿verdad chibi?
- Hum - asintió Shintaro vehemente.
- Ya podría ser así de amable conmigo también el muy...
- Ya está.- declaró Ryutaro sin esconder la intención de interrumpir las palabras de Yukito.
Su hermano rió, inclinándose enseguida para que se lo explicase.
- ¡Gracias, Nii-chan! - dijo al terminar antes de retirarse.
Y tras la puerta que acababa de cerrarse una expresión perdía su sonrisa. Shintaro caminó con pesadez los escasos pasos que le separaban de su habitación y dejó su espalda recostarse sobre la superfície que lo acababa de encerrar en el cuarto, porque, su cuerpo, parecía estar relentizado por aquel intenso hormigueo que lo inundaba. Sí, había visto el paquete que su hermano había escondido. Sí, sabía para quién, por qué y de quién era... lo sabía aunque el mayor se empeñara en escondérselo.
[...]
Shintaro se sentó sobre la cama de su hermano, atrayendo la atención del mayor al hacer que los muelles chirriasen. Examinaba con la vista cada rincón del espacio, bajo la discreta mirada de Ryutaro sobre la espalda de aquel pequeño sentado en el borde de su cama.
- Ne, Nii-chan...
- ¿Hum?
Había tantas cosas que el menor quería preguntarle... Tantas cosas que al final nunca salían de su boca.
- Creo que es mejor que cambies el colchón, este está algo viejo.
Se volteó, sonriendo tan dulcemente que nadie pensaría que lo que en realidad quería decirle era algo totalmente diferente.
[...]
El crujir de las escaleras hacia la cama superior le erizaba la piel de una manera que no sabía identificar si le agradaba o le producía el efecto contrario, pero igualmente, seguió subiendo hasta caer tumbado sobre las sábanas.
Inspiró con profundidad y aquel aroma le invadió suavemente.
"Nii-chan, ¿Por qué me decías que me querías si no era verdad? Acaso... ¿Era yo el que confundía el sentido de esas palabras? ¿o en cambio eran mentiras para lograr lo que querías? Y si así fuese, ¿para ti era sólo un entrenimiento? ¿Alguien con quien podías jugar sin que se atreviese a negarse? Ne, Nii-chan, explícamelo... no lo entiendo".
Shintaro se sentía estúpido, realmente estúpido. Al comprender el significado aquellas palabras que su hermano tanto le repetía, algo en su interior le hacía dejarse llevar, pues aunque no compartiera sus sentimientos, él adoraba a su Nii-chan, y si era eso lo que su Nii-chan quería de él... Simplemente... se lo daría. Algo que ahora le hacía sentirse como un objeto estúpido.
Un roce de manos, una sonrisa, otra sonrisa más cercana a la primera, una caricia en su rostro, un toque de labios... otra sonrisa.
No importaba, incluso si Ryutaro no quería contárselo no importaba, de todas formas él únicamente era su hermano pequeño... Estaba bien sólo seguir siéndolo.
- Y dime, ¿qué tiene exactamente de divertido observarles desde lejos?
Shintaro no respondió, ni siquiera se inmutó ante el comentario de Juri, que acababa de sorprender al chico apoyado en la varanda de aquel tercer piso con vistas al banco del patio en el cual la pareja celebraba su tercer mes.
- Estar celoso de Nii-chan es malo~ - rió. - ya verás como consigues una novia tan mona como la suya, aún es pronto para ti.
Shintaro sonrió entre aquel suspiro.
No eran celos, ni por ella ni por el mayor, tan sólo... era un sentimiento desagradable causado por aquellas tres palabras que se repetían insistentemente en su interior.
Estúpido, utilizado... prescindible.
Sí, su hermano había prescindido de él, como se hace cuando encuentras un artículo mejor, y lo que el mayor había encontrado era una chica preciosa, dulce... Alguien con quien no tenía que tener prudencia al besar delante de todos, al cogerse de la mano... Alguien con quien él no se veía capaz de competir.
- ¡Argh! ¡Quita ya esa cara!
La mano de Juri cogió la muñeca del menor, arrastrándole.
- ¡Juri! ¿Qué estás haciendo? ¿Adónde vamos? - intentó zafarse del agarre mientras bajaban las escaleras esquivando a la gente.
El mayor no respondió nada, limitándose a caminar rápidamente.
- Y... ya está. - sonó esa voz cerca de su oído al haber cerrado el cierre del collar ahora alrededor de su cuello.
- ¿Me queda bien? - dijo Ryutaro con una sonrisita provocativa que sabía que a Yukari le aceleraba el corazón.
- Hum. - asintió comenzando a ruborizarse.- Demo, ¿seguro que te gusta? ¿No es muy cursi?
Esa era la palabra que exactamente había aparecido en su mente al ver los dos collares en los que colgaban sus inicales.
- Ya te he dicho que no... Me encanta. - dijo cogiendo sus manos entre la suya.
Además, él había acabado por regalarle otro peluche, no tenía derecho a quejarse.
Yukari sonrió tímidamente, lo que hizo al chico sonreír también, acercándose lentamente a ella mientras posaba la mano en su mejilla hasta que sus labios se tocaron en una caricia leve y dulce.
- ¿Entonces puedo usar esto cuando quiera?
La chica alzó el papel que dentro del bolsillo de aquel osito venía, en el cual estaba impreso "vale para una cita", un detalle que se le ocurrió a última hora para darle un punto a aquel regalo tan soso.
- Claro.
- ¿Qué tal este fin de semana? ¡Hay un sitio al que quiero ir con Ryu-chan!
- Por supuesto.
Poquito a poco, ver aquella sonrisa hacía que su corazón la quisiese atesorar cada vez más.
- ¡Ryutaro-senpai~!
El chico se giró al escuchar aquella voz tan conocida llamarle, y cual fue su sorpresa al ver que Juri no iba sólo, es más iba arrastrando a un inhibido Shintaro, una acción que requería aquel contacto en el que ahora los ojos del mayor se clavaban.
- ¡Senpai, Shintaro quiere hablar contigo! - dijo al llegar frente a ellos.
El menor le lanzó una mirada asesina que su amigo ignoró con una sonrisa.
- Oh, tu novia es muy kawaii. - hizo que ella sonriera.- Bueno, me voy.
Shintaro intentó retenerlo con la vista, de nuevo, sin éxito alguno.
- Tú eres el hermano pequeño de Ryu-chan, ¿verdad? - dijo la chica enseguida.
"Ryu-chan?", resonó en su cabeza.
- Creo que no nos hemos presentado como es debido, mi nombre es Yamamoto Yukari.
Su voz, el matiz de sus palabras y aquella sonrisa... hasta al menor le erizaba la piel.
- Shintaro.
Aunque acompañado de una sonrisa forzosa, aquella palabra fue lo único que Shintaro dejó que la chica escuchase.
- Te pareces a tu hermano, Shin-chan. - le sonrió con simpatía.
- He dicho que me llamo Shintaro. - soltó en un tono grosero que no tardó en intentar arreglar -: es que... bueno... - sonrió avergonzado fijando su vista en el suelo.
- A Shin-chan no le gusta que le llamen así. - se excusó su hermano también levantándose.
- Demo... Tú... - dijo confundida.
"Sólo Nii-chan puede...".
- Por alguna razón... yo soy el único con el que no se enfada. - le dijo y se volteó hacia el menor- ¿Qué querías decirme?
- Nada, sólo que hoy no tienes que esperarme, me voy con Juri. - improvisó. - encantado de conocerte, senpai. - se reverenció ligeramente, para luego retirarse.
Lo sabía. Tal como aparentaba era alguien... Perfecto, ni siquiera se veía capaz de sentir rencor contra ella.
Nuevamente, volvía a sentirse estúpido.
- La roja... Sí, definitivamente. No, pero... la azul es más informal... Vale, pues la azul... No, ¿y si...? Sí, mejor la roja.
- ¿Y aquélla verde? Hace tiempo que no la llevas.
Ryutaro pegó un brinco, mirando hacia donde provenía la voz.
- Hoy tienes una cita con Yukari-senpai, ¿verdad? - le sonrió con naturalidad desde el marco de la entrada donde estaba apoyado, mirando a su hermano situado frente al armario cuyas puertas constaban de espejos.
Shintaro, al no ver reacción se dirigió hacia el armario, encontrando la pieza de ropa antes citada.
- Ten. - se la entregó.
- Shin-chan...
- ¿Hmn?
- ¿Qué piensas de Yukari?
- ¿Qué pienso? - sonrió - es muy guapa, simpática, agradab...
- ¿Te parece bien que salgamos? - cortó las palabras del menor.
- Hum. - asintió. - si Nii-chan es feliz, Shin-chan es feliz.
Ryutaro no consiguió reprimirse: acercó el menor a su cuerpo, rodeándole con los brazos.
El interior de Shintaro se revolcó. Su rostro recostado sobre la piel desnuda del pecho del mayor... Hacía tiempo que no sentía este tipo de nerviosismo, sin embargo... Ese sentimiento no era lo suficientemente fuerte como para sentirse con el derecho de interponerse entre Yukari y el mayor... Porque... ni siquiera tenía razones para hacerlo.
- Llegarás tarde. - dijo en tono bajo.
- Ah, lo siento... - se separó.
"Shin-chan..."
Y aunque su mano tomase con fuerza a la de esa chica que le llevaba de un lado a otro en aquel parque de atracciones, sus pensamientos se perdían en las palabras dichas por el pequeño... y le herían, saber que el menor jamás le querría de la misma forma que él le hería.
- ¡¡Ryu-chan, aquel!!
Ryutaro miró al monstruo mecánico que le apuntaba Yukari y rió, mientras deseaba con todas sus fuerzas que los sentimientos que aquella persona ya le provocaba, algún día llegasen a opacar aquellos que en su interior causaban estragos.
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Sí, es un coñazo de capítulo ._. Pero es necesario >.< el próximo será más interesante, lo prometo! (no, mejor no prometo nada que luego.... XDDD) Además me da la sensación de que se está volviendo un fic hetero xD noooo~
Ah, por cierto, lo descrito en la parte en que Shintaro les está observando (Un roce de manos, una sonrisa....) es la "esquematización" de la escena siguiente (la de Ryu y Yukari) xDDD sólo lo quería decir, aunque es irrelevante xD
Espero haber plasmado bien los sentimientos de Shintaro, que es lo que me ha travado xDD
Kyaa~ ya voy por el capítulo cuatro y todavía está por ahí la trama ;___; ay madre... y mira que me dije "Mika, a partir de ahora sólo oneshots y drabbles, que luego te estresas" pero no tengo remediooooo ;___; es culpa del MoriMori! >.< que no paraba de pensar y pensar y claro, al final o plasmo mis fantasías yaoísticas en un fic, o exploto, lo juro xDDDD
A ver si no tardo en subir el siguiente >.< aunque la razón de haber hecho este fic es una escena que habrá en el próximo capi y estoy deseando escribir *3* así que supongo que no os haré esperar demasiado (repito: Supongo xD)
Si no comentáis mi corazón se marchitará cual flor abandonada y triste ;o; (?) y como sé que nadie quiere eso, confio en que toooooodas comentaréis n.n y me daréis vuestras opiniones que a mí tan happy me haceeeen verdaaaaaaaaaad? *sonrisa meléfica*
XDDD
Ja neeeee! n3n
jueves, 7 de julio de 2011
Behind our Loocked Bedrooms' Door (Cap. 3)
Aquí vengo a las 02:14 de la mañana después de haberme pasado mucho, muchísimo, demasiado tiempo pasando este capi del móvil al ordenador a mano porque como no tengo internet en el móvil no puedo enviármelo al correo ¬¬ estoy cabreada. Encima intentando no hacer ruido con el teclado porque mi hermana está durmiendo ¬¬ y además, estoy siendo devorada por los mosquitos que se aprovechan de mis prisas por acabar e irme a dormir para hacer la fiesta ¬¬ hoy mato a alguien, así que apartaros.
No digo más.
Ah, sí!
En el fic he añadido a Tanaka Juri y a Otsuka Yuya, que me tienen enamorada estos juniors adorables x3
y gracias por vuestros comentarios x3!! me animaaaan~ *___* que por cierto, ya tengo más de 50 seguidores! *o* graciaaas~~! os haré la ola uoooooo~~ *imaginadme haciendo la ola, sino no mola el "uooo"*
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Caminaba lentamente, todavía faltaban quince minutos para entrar en clase. Como correr por las mañanas no iba con él, procuraba siempre salir con tiempo de sobra de casa.
- ¡Shintaro!
Sonó un momentáneo barullo al haber sus amigos divisado su figura caminando al final del pasillo.
- ¡Ohayo! – Tanaka se afianzó a su cuello, restregando los nudillos contra la cabeza del menor.
- ¡Itai! – se agachó pero no pudo escapar, como siempre.
- ¡Ne, ne! – dijo Yuya al lado del mayor, provocando que éste pausase su tortura para también escucharle – ¿Es cierto lo que dicen?
- ¿Qué dicen, Yukorin?
- Que tu hermano está saliendo con Yukari-senpai.
- ¿Eh? – Shintaro rió – ¡Eso es una tontería!
Si no recordaba mal, de quien hablaba era esa chica que el otro día no paraba de decir lo “kawaii” que le parecía. Volvió a reír.
- ¡Que no! ¡Que los han visto, de veras!
- Te aseguro que no es del tipo de mi hermano.
- Bueno, si tú lo dices...
- Cambiando de tema.. – Tanaka rodeó los hombros de los menores – ¿verdad que eran difíciles los deberes de inglés?
- Sí, tardé más de lo normal en hacerlos. – Yuya se quejó.
- Sí, yo también – concordó Shintaro.
- ¡Pues bien, ya me los estáis dejando copiar! – dijo felizmente Tanaka, provocando una oleada de risas en ambos chicos.
- No. – salió al unísono de sus bocas, como habiéndolo ensayado de antemano, a la vez que cortaban la risa de golpe.
Ryutaro suspiró.
- Ryu-chan, ¿me escuchas?
- ¿Eh? Ah, gomen. – se sobresaltó. – ¿Decías?
- ¡Mooou! Si no me escuchas no hablaré más. – declaró Yukari haciendo pucheros tras cruzar los brazos y apoyar la espalda en aquel árbol.
- Lo siento, lo siento... – salió de su boca, en un volumen cada vez menor, pues la distancia que les separaba iba también aminorándose.
La brisa hizo que aquel árbol en cuya sombra estaban sentados sobre el césped del patio se meciese, susurrándole entre el sosiego de aquel sonido lo tan despreciable que era que, a diferencia de esa chica que en esos momentos sentía su estómago estremecerse entre aquel suave contacto sobre sus labios, él simplemente estuviese cerrando los ojos y esperando el momento idóneo para separarse.
- Sigue, por favor.
- Ha... hai.
Sus mejillas habían adquirido un color rosado que a Ryutaro le pareció adorable.
- Te preguntaba si te gusta el obento que te he hecho...
- Sí, está todo muy bueno.
En realidad, el tamagoyaki estaba demasiado dulce, el arroz muy pegajoso y el resto no era algo que destacase en sabor, sin embargo, claro está, él no podría decir esto nunca.
- Que bien..., pensaba que no te gustaría, es que no soy muy buena cocinando... pero de verdad quería hacerte algo.
Aquellas palabras le hicieron sonreír sin apenas percibirlo, una sonrisa con final amargo que la chica no vio. Yukari... de verdad estaba enamorada de él, lo veía en su mirada, y eso le hacía sentirse mal, horriblemente mal, por aprovecharse de esos sentimientos que tanto desearía que estuviesen en otra persona.
[...]
- Vale, pero no quiero volver a ser la mamá...
Shintaro se escapó de aquella cercanía extraña, deslizándose de espaldas por la cama hasta toparse con el cabecero.
- Pero tiene que haber mamá, y yo soy mayor que Shin-chan – decretó un Ryutaro de voz aniñada, gateando hasta quedar frente a su rostro de nuevo.
La distancia entre los pequeños fue acortándose, hasta que aquellos labios se posaron sobre los suyos en un roce torpe y demasiado ansioso como para mesurar los movimientos.
- Los papás y las mamás hacen esto, así que para jugar bien hay que hacerlo. – susurró lo más bajo que pudo, mirándole en aquella escasa distancia.
- Hai... – afirmó débilmente.
Shintaro sintió un escalofrío sacudir los seis años de diminuto cuerpo que tenía, y aunque ya sabía que la mano de su hermano estaba sobando su entrepierna, miró hacia donde provenía todo aquel escape de sensaciones que sacudía su interior.
- Ahora vamos a hacer el bebé. Shin-chan ya sabe cómo se hacen, ¿ne? – volvió a susurrar.
- Hai... – consiguió volver a asentir en volumen bajo, pues los labios de su hermano fueron rápidos en volver a atrapar los suyos, mientras aquella mano se colaba bajo su ropa interior, haciendo que ese río de emociones se desbordara en su interior.
[...]
Shintaro sacudió la cabeza, con tanta fuerza que además de apartar aquellos recuerdos vergonzosos de su mente, le provocó un leve mareo.
Alargó el brazo para apagar la luz de la lámpara de noche, sin embargo la retrodeció, como llevaba haciendo varias veces desde que se acostó, ya que su hermano no había llegado y no sabía bien el motivo pero se le hacía extraño conciliar el sueño sin sentir la presencia de mayor en la cama superior.
- Tadaima... – dijo al entrar aunque la oscuridad en la casa destacase que ya todos dormían.
Calzó sus pies en las zapatillas y, después de pasarse por el baño, entró en la habitación vistiendo tan sólo los pantalones del pijama. Frunció el seño, preguntándose por qué estaba aún la luz de mesa encendida.
Su mirada viajó directamente hasta lo que aquel manto blanquecino iluminaba e inconscientemente, sus pasos, le llevaron hasta esa figura de rostro angelical que dormía tan profundamente, y, del mismo modo, se sentó sobre la cama lentamente.
Sus labios. Su piel. Sus cabellos. Su respiración.
Los segundos parecieron ralentizar su habitual ritmo, el cuerpo de Ryutaro parecía sumergido en un estado de tranquilidad blanca y suave: La perfección en aquel rostro frente a él irradiaba un sentimiento lleno de un pacífico sosiego.
Su corazón..., lo sentía palpitar tan fuerte... Aquella piel bajo las yemas de sus dedos era suave, tersa...
Shintaro se movió, y esa mano traviesa retrocedió asustada. Los labios del pequeño se movieron entre sueños bajo los ojos de Ryutaro, haciendo que inevitablemente sus dedos acariciasen esa zona tan deseada... poco a poco, su cuerpo fue agachándose, restando distancia entre sus rostros, cerrando los ojos para...
Pausó todo movimiento.
¿Qué estaba haciendo? Se suponía que iba a acabar con todo. Besarle tan sólo ayudaría en complicar aún más las cosas.
Sin separarse inspiró; el aroma que tanto había añorado inundó cada rincón de su cuerpo, haciéndole incorporarse violentamente: Había sentido su interior abastecerse de aquéllo que su cuerpo estaba acostumbrándose a prescindir, los nervios le inundaron y, en cortos y precisos movimientos, ya había apagado la luz y subido hasta su cama, para dejarse caer sobre el colchón.
Trató de apaciguar su respiración. Pensaba que sus ansias por el menor se serenarían con lo que hoy había ocurrido, pero tan sólo calmó su deseo por el cuerpo de su hermano, los sentimientos.., ellos seguían igual de vivos, palpitantes... hirientes.
- ¿Nii-chan? – sonó tras un bostezo.
Ryutaro pegó un brinco del sobresalto, temiendo que sus pensamientos pudiesen ser escuchados.
- ¿Dónde estabas? – dijo sin demoras.
- Con unos amigos. – mintió.
Alzó su mano, tratando de esquivar la oscuridad para divisarla, sin embargo no aguantó así mucho: Hizo de ella un puño, el cual impactó en un silencioso –ya que reprimido – golpe sobre el colchón.
No sabía cómo lo lograba, pero cada día sentía más desprecio hacia si. Ella... le había dicho que la quería, había tomado su cuerpo sin pensárselo dos veces, le había robado su primera vez tan egoístamente que ahora no hacía más que maldecirse por no sentirse la mitad de culpable de lo que tendría que sentirse, aunque eso se debiese a un hecho que había decidido de antemano: Lograría enamorarse de Yukari, la querría, a ella, a esa preciosa chica que hacía poco estaba bajo su cuerpo, gimiendo su nombre en tono tan tenue y sensual que su piel se erizaba tan sólo al recordarlo.
- ¿Quieres que juguemos mañana a la play, Shin-chan?
Aquellos pensamientos parecieron darle valor para la propuesta que hacía días aguardaba en su interior el momento de salir. Ryutaro escuchó un movimiento de sábanas tras dejar escapar esa frase, ya que el menor se había incorporado de forma súbita.
- ¡Sí! – la respuesta no se hizo de esperar, con un entusiasmo notable.
Miradas, sentía miradas clavadas en él, y no eran sólo de chicas, lo que le hizo extrañarse mucho más. No le gustaba, de ningún modo.
- ¡Eh, Ryutaro! – sonó nada más entrar en clase – Ya nos hemos enterado.
La risita, sí, esa risita acompañada de aquel tono de picardía en la frase..., sólo podía ser una cosa.
En seguida los chicos que estaban a su alrededor se acercaron.
- ¿Dónde lo hicistéis, Eh? ¡Dime! ¿Cómo fue? ¿Qué tal lo hace Yukari? – soltó otro de los presentes.
- Perdonad un momento.
Ryutaro, sin más palabras, salió del centro del círculo formado, aproximándose al que las chicas habían hecho alrededor de su novia.
- ¿Podemos hablar fuera? – dijo, y la sonrisa en el rostro de la chica perdió lentamente intensidad, hasta no haber rastro alguno de ella.
Sin esperar respuestas la cogió de la muñeca y, casi arrastrándola hasta fuera salieron de clase, bajo la mirada indiscreta de la mitad de la clase.
- ¿Qué ha sido eso?
- ¿Eh?
- ¿Tenías que contárselo a todos?
- No... sólo se lo conté a Mai-chan... y a...
- ¿“Y a”? ¿a quién más? ¿a todo el curso? Porque llevan lanzándome miradas desde el final del pasillo.
- No te enfades Ryu-chan, yo...
- Claro que me enfado, lo que pase entre tú y yo es nuestro, ¿entiendes? No tienes por qué contárselo a medio mundo.
- Yo... yo...
Lágrimas. Oh, cuanto las odiaba, y más cuando era el causante de éstas.
- No llores... – chasqueó la lengua, mirando hacia otro lado mientras se tocaba la nuca, sí: Las lágrimas le descolocaban, le ablandaban de un modo extraño.
- Lo siento... Yo... sólo se lo conté a las chicas... pero, pero... – sollozaba – no me dejes, por favor, por favor... no me dejes... – sus manos se colaron dentro de la chaqueta del uniforme de Ryutaro, rodeando su torso.
Sonrió, la ternura le había inundado.
- Ya está, ya está... – le agasajó entre sus brazos – pero ya no llores más, ¿deacuerdo?
¿Qué estaba ocurriendo? Juraría que dentro de si... acababa de sentir un pinchazo, uno de esos que lejos de doler, eran... agradables.
- Ya no juego más. – soltó dejándose caer sobre el sofá.
- No vale dejar de jugar sólo porque estés perdiendo. – su hermano rió – Venga, esta vez te dejaré ganar.
- ¡Nii-chan! – riñó.
- Vale, vale, pues me voy a estudiar. Pórtate bien. – dijo pasando frente al menor para revolverle el pelo.
Shintaro siguió con la mirada la figura de su hermano y sonrió, le sentía diferente, una diferencia que le gustaba. Ahora le hablaba igual que siempre, y eso no era lo único que había cambiado: Mientras jugaban no había hecho nada raro, no le había tocado, no había sentido aquella mirada extraña sobre él... Era el Nii-chan que siempre había querido tener.
La espalda de Ryutaro se clavó contra la puerta y una bocanada de aire salió de su boca lentamente. Lo había conseguido. Y esta sólo era la primera vez, a partir de ahora se convertiría en ese Nii-chan que a su pequeño Shintaro tanto le gustaba. Costase lo que costase.
- ¡Juri~~! ¿Se puede saber qué hacemos aquí? ¡Con tan sólo venir hasta este lugar recóndito del patio perdemos media hora...! – se quejó indignado Shintaro, que, al igual que Yuya, iba arrastrado de la mano del mayor.
- ¡Eso! ¡Es mejor comer en clase! Allí estamos bien. – dijo Yuya.
- ¡A callar! De vez en cuando hay que ir a tomar el aire fresco, a estirar un poco las piernas...
- A ver faldas que están fuera de tu campo de visión... – añadió disimuladamente Shintaro por lo bajo.
- ¡¿Qué has dicho?! – se giró el mayor de repente, con una expresión de espanto.
- Nada, nada... – respondió de inmediato.
- ¡Os lo dije! – Yuyan comenzó a saltar. – ¿Ves? ¿Ves? ¿Ves? ¿Ves~?
- Yukorin, deja de saltar y dinos qué hay que ver. – Tanaka soltó cortante, provocando risas en Shintaro.
- ¡Aquéllo! – los ojos de ambos se dirigieron hacia donde el dedo del menor indicaba- ¡Atrévete a negarlo ahora!
La sonrisa que adornaba el rostro de Shintaro desapareció en cuestión de segundos.
- ¡Uooo~! – soltó asombrado Tanaka. – ¡No mires chibi! – dijo tapándole los ojos a Yuya.
- ¡Oe! ¡No soy un chibi, baka! – el menor le quitó malhumorado las manos que le estorbaban la vista, provocando risas en el mayor.
Sin embargo aquellas voces parecían estar pintadas en un telar de fondo en el escenario que rodeaba a Shintaro, pues lo único en que su atención centraba cada sentido de su cuerpo eran aquellas siluetas a varios metros frente a ellos, bajo ese árbol ya habitual para la pareja que no se reprimía en exteriorizar su cercanía bajo un beso fogoso que ni Yukari ni Ryutaro percibían que estaba siendo presenciado.
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Sí, hay partes de este fic algo raras ._. yo he avisado xDDDDDD Gomen Shin, Ryu xDD
Que por cierto, tengo la sensación de que todo va muy lento.... xD (Bueno, también es porque los capis son más cortos u.u) si sigo a este ritmo no sé cuantos capítulos tendrá, porque para llegar hasta lo que tengo en mente... pff xDD
Ale, eso es todo, quiero comentarios o.ó si hay comentarios os balaré un samba al más puro estilo brasileño-zorril o.ó vale, no xD
Me voy que mi Yuyan me llama~ es que mi nene no sabe dormir sin mí, tsk u.u ya voy amor~~
viernes, 1 de julio de 2011
OVER [sub.esp]

Ohayoooooooooooo~~~!
Sí, vengo con un fansub! hace tiempo que no subtitulo nada porque no tengo pc, pero mi imouto Haine y mi Ursita me lo pidieron y claro... las mimo demasiado xD aunque no lo iba a hacer porque no podía descargar el PV, pero con la tontería lo puse a descargar y, después de tres horas, que ya ni me acordaba que estaba ahí, vi que se había descargado xDD
Antes que nada está subtitulado en el Movie Maker xD porque este pc es una mierda y no puedo hacer más, cuando vuelva a mi casita iré al cyber e intentaré hacer algo decente u.u´ que he estropeado el PV con esas letras tan arriba (no se pueden bajar más)
La traducción no la he podido comparar con ninguna otra, por lo que puede haber errores ._. xD que por cierto hay partes que suenan fatal en español traducidas de forma más literal, por lo que las he "arreglado" (véase: "fura tsuiten nara" que sería "si es sobre rechazos" , pero me niego a poner eso ._. xDDDD) hmn... también, la parte de "FUTURE, motto kanjitai y etc" Sí, sería "FUTURO, quiero sentirLO más" pero no lo he puesto porque con "confiar" rompe el paralelismo y queda mal, pero vosotras pensad que se refiere al futuro y punto xDD Ah, y el OVER no lo he traducido ._. singifica fin. XDDDDDDDDDDDDDDDDD es broma, bueno no xD pero no tiene gracia xD
OMG cuanto he escrito... u.u" en fin xD
Ja ne~~~!
sábado, 25 de junio de 2011
Behind our Loocked Bedrooms' Door (Cap. 2)
Os podéis creer que desde que dieron las vacaciones no he podido levantarme pronto ni un sólo díaaa?! ARGH! (Sí, es muy fuerte e.e y sé que os interesa muchísimo, de hecho habéis entrado en el blog sólo para saber eso, no mintáis.)
XDDD
Iba a publicar el capi ayer, pero ¿Por qué no lo hice? Pues porque no se me ocurría ningún título XD así que he puesto lo primero que me ha venido a la mente xDDD tenéis mi permiso para reíros xDDD
Gracias por vuestros comentarios en el capi anterior *o* la verdad, no pensé que mucha gente lo leyera... más bien por la pareja, que no es tan popular como el YamaJima o el YamaChii, o el InooDai..., en fin, ya sabéis xD ¡Gracias, de verdad!
Y sin más,
Dozo~~
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El timbre retumbó entre aquellas clases y Ryutaro soltó el bolígrafo, desperezándose.
- ¡Morimoto-kun!
La voz de aquella chica que respondía por Yukari le llamó.
- Yuuko-chan dice que las chicas con el pelo corto son más monas, ¿a que no? ¿tú qué prefieres?
- Creo que estáis estupendas sin importar la longitud del pelo.
Una oleada de grititos sonó tras esa frase. Aquel grupo de chicas se le acercó sin demoras, rodeando su mesa.
"Genial, vuelvo a estar acorralado".
- ¡No soy un chibi!
Esa última voz le llegó a Ryutaro mucho más clara que las de las chicas que parloteaban a su alrededor insistentemente. Volteó su mirada hacia la puerta y vio asomada aquella cabecita.
- Vale, vale. No te enfades, ¿a quién buscas?
Dos de sus compañeros sentados en el pupitre próximo a la puerta interrogaban al menor, aunque éste no parecía hacerle mucho caso, estaba demasiado ocupado buscando con la vista algo que al parecer acababa de encontrar.
- ¡Nii-chan! - exclamó victorioso, y comenzó a caminar hacia él, esquivando a los alumnos que se encontraban de pie en el aula.
- Shin-chan, ¿qué ocurre?
Ryutaro alargó el cuello para ver entre aquellas faldas de estampado escocés su silueta.
- Kya~ ¿Tienes un hermanito? No lo habías dicho.
- ¡Kawaii~!
Fue lo que pudo distinguir entre tantas voces sonando al unísono. Shintaro las ignoró completamente.
- ¡Es horrible, horrible! - el rostro del menor alarmó totalmente a Ryutaro.
- ¡¿Qué ha pasado?!
- ¡Una desgracia! - Shintaro se aferró a las solapas de la chaqueta del uniforme del mayor.
- ¡¿Qué?! - cogió los hombros del pequeño, esperándose lo peor.
- Se me ha olvidado el obento~ - lloriqueó poniendo pucheros.
Las risitas de las chicas que permanecían expectantes sonaron más claras en aquel corto momento de silencio.
- ¡Shintaro! - le riñó el mayor.
Ryutaro posó la mano sobre su pecho agitado.
- ¡Me has asustado!
- Préstame dinero, ne~ - caturreó el menor ya abriento su bolso y rebuscando.
- Espera el dinero está en este bolsillo...
Se lo quitó, cogiendo la cartera, y, mientras rebuscaba entre los billetes, aquéllo cruzó su mente.
- ¡Espera! - su rostro se volteó de repente hacia Shintaro, estrechando los ojos en un gesto sospechoso. - Recuerdo perfectamente que esta mañana cogiste el obento.
- ¿Eh? Bueno... - una risita alargada y nerviosa sonó tras ese balbuceo.
- Sé lo que está pasando aquí...
- No está pasando nada... - volvió a reír torpemente, como siempre hacía cuando le pillaban mintiendo.
- ¡Mamá te ha puesto verduras, ¿cierto?! ¡Confiesa!
- Jooo~ ¡Nii-chan, préstame dinero! ¡De verdad que no quiero verduras!
Ryutaro alzó la cartera, por lo que su hermano se elevó sobre las puntas de sus pies, dando saltitos para alcanzarla.
- Morimoto-kun, no seas malo, con lo mono que es, ¿ne? - la voz divertida de Yukari-chan interrumpió la escena, y las demás chicas respondieron afirmativamente.
Ryutaro suspiró, y miró al pequeño, aquella expresión suplicante le pareció tan adorable que quería comérselo ahí mismo.
- Vale...
- ¡Kya~ arigato Nii-chan!
Shintaro cogió el dinero que el mayor le alargaba y corrió.
"Me gusta cuando Nii-chan es el Nii-chan de siempre..., me gusta." El menor sonrió para si, mientras corría hacia la cafetería a saciar su hambre.
"Te odio".
Ryutaro se volteó, pero, de nuevo, tan sólo logró ver la nada que le rodeaba.
"Te odio".
- ¿Shin-chan...?
Sí, sin duda era su voz.
"¿Cómo puedes hacerme esto? Te odio".
El corazón de Ryutaro golpeó con fuerza su pecho. El rostro del menor le hizo pegar un brinco al volver su cabeza hacia enfrente. Una risita escapó de los labios del pequeño, mientras cogía la mano del mayor y comezaba a caminar de espaldas, arrastrándole.
- Shin-chan, ¿adónde vamos?
El menor detuvo sus pasos.
"A un lugar donde pagarás por todo el daño que me estás haciendo", la sonrisa de Shintaro no desapareció, ni siquiera para pronunciar aquellas palabras, que, al igual que las otras, llegaron directamente a su mente sin que éste moviese los labios.
Ryutaro quería respirar, de verdad, pero sus pulmones no conseguían coger aire alguno. Su interior se revolcó y aquella sonrisa frente a él se ensanchó tan dulcemente que rozaba lo macabro.
"Sufre" "Te odio" "Me das asco" "Muérete", las palabras azotaban al mayor como ráfagas de viento cortante. Las rodillas de Ryutaro impactaron contra el suelo y éste, retorciéndose en agonía, se aferró a sus cabellos con desesperación.
Shintaro se agachó lentamente, y se abrazó las rodillas apoyando su rostro ladeado sobre éstas, con una expresión deleitantemente divertida.
"Sientes el dolor? Es tu turno", retumbó en su cerebro, contundentemente.
Un grito ahogado le hizo incorporarse en la cama.
- Hijo, ¿estás bien?
La luz del cuarto se encendió, dejando ver a su madre, que acababa de entrar, seguida por Shintaro.
La respiración de Ryutaro seguía agitada, por lo que tan sólo asintió con la cabeza.
- ¿Ves? Sólo era una pesadilla, le podrías haber despertado tú. - la señora Morimoto le habló al menor de sus hijos, volteándose a mirarle.
"¿Tanto... miedo te doy?" Ryutaro apartó la vista de aquélla algo incómoda que se alzaba hacia él.
Se odiaba. Se sentía el peor ser humano del mundo y su mente, inevitablemente, como deseando torturarle, le llevó hasta lo escuchado ayer.
[...]
- ¿Qué ocurre? Acaso te has enfadado con tu hermano?
- No es eso, sólo... Que creo que es mejor llamar a tia Keiko... Hace tiempo que no la vemos y...
- Hijo, ya te he dicho que no quiero molestarla, luego lo hablamos, que estoy haciendo la comida.
- No, pero, digo... si quieres yo la llamo, será un momento.
- Morimoto Shintaro, te estoy diciendo que luego hablamos.
- Demo...
- No. Ya está, ale, vé a tu cuarto, que me estás poniendo nerviosa.
Ryutaro, escondido tras una de las dos puertas que daban a la cocina, se asomó un poco, y su mirada captó a Shintaro yéndose, con los ojos brillando en una silenciosa humedad.
El motivo de aquellas lágrimas le revolvía el estómago terriblemente.
[...]
Ryutaro cogió su cepillo de dientes, y justo al lado del suyo estaba el de su hermano.
Suspiró.
¿Por qué tenía que quererlo de aquella forma? No era normal, no era natural, pero... No podía frenarse, simplemente su cuerpo no le obedecía. Era tan frustrante...
Escupió la pasta de dientes, con toda la rabia que había acumulado en su interior en aquellos escasos segundos, se enjuagó la boca y acto seguido se miró en el espejo.
- Ya basta.
"Es suficiente, se acabó".
Esta vez no era sólo por decirlo... Estaba harto, harto de si mismo y de verdad... ya no volvería a pasar, no volvería a hacerlo.
Lo único que se escuchaba era el ruido metálico de los cubiertos. Ese ambiente extraño e incómodo envolvía a ambos en aquel silencio. Había sido así desde el viernes.
El menor se preguntaba qué estaba ocurriendo, sus suposiciones de que su hermano estaba molesto con él por algo se desvanecían cuando sus escasas palabras se dirigían hacia él de aquella forma tan amable. Entonces, ¿qué ocurría? ¿Por qué, a diferencia de lo que había pensado... no le había tocado ni una vez? Era extraño.
- ¿Está bueno? - interrumpió el mayor sus pensamientos.
- Hum. - asintió efusivamente. - ¿Cómo lo haces? cocinas muy bien Nii-chan.
Ryutaro sólo sonrió como respuesta, y es que quería tener el mínimo contacto con él, puesto que sólo hablándole... ah, demonios, las sonrisas que le dedicaba eran demasiado perfectas como para no romperlas con un beso. Pero no lo haría, y si para ello, al menos al principio, tenía que dejar de hablarle, sería exactamente eso lo que se dispondría a hacer.
Shintaro bajó la mirada, aquel intento fallido por mantener una conversación le había descolocado.
- ¡Okaeri! - Shintaro alargó el cuello para alcanzar con la vista la entrada de la casa.
- Tadaima... - dijo desde la puerta su hermano quitándose los zapatos para entrar.
El menor sintió sus ánimos decaer al ver a su hermano pasar sin detenerse por la puerta del salón, caminando hacia su cuarto.
No. Esto no le gustaba, ¿qué estaba ocurriendo exactamente? ¿debería hacer algo? Quería arreglar lo que fuese que provocaba esa actitud en él, pero temía que al hacerlo su hermano volviese a..., ¿Pero acaso era mejor esto? Shintaro no lo sabía, y, aún temiendo que ocurriese algo que no deseaba, se aventuró a hablarle:
- Nii-chan..., ¿vienes a jugar conmigo a la play?
Ryutaro se volteó sobresaltado, volcando su vista antes puesta en su cuaderno de historia, sobre el pequeño.
- Lo siento Shin-chan, ahora no puedo. - respondió, mientras hacía girar a su posición inicial la silla.
Sus labios, su lengua, su cuerpo, todo aquello atacaba la mente del mayor, llenándolo por completo. La mano de Ryutaro subía y bajaba por la extensión de su propio miembro, su antebrazo apoyado sobre la puerta cerrada del baño tapaba sus párpados cerrados en cuyo interior se reproducían escenas indecorosas que subían exorbitadamente la temperatura de aquel cuerpo.
Se mordió los labios, no quería hacer ruido, puesto que sus padres estaban todavía despiertos en el salón.
"Ah... ¡Nii-chan...! ¡Nii-chan, más!"
Su interior se revolcó intensamente al escuchar en sus fantasías aquellas palabras.
Shintaro arqueó la espalda, tocarse le daba vergüenza pero hacía más de una semana que su hermano no le buscaba, y de cierta forma su cuerpo pedía esa dosis de placer al que estaba acostumbrado. Su mano aumentó la velocidad, y sus piernas se abrieron inconscientemente, recibiendo aquella oleada profunda y deliciosa que hormigueó cada parte de su cuerpo.
El menor retiró la mano de su ropa interior con cuidado y sintió sus mejillas arder al mirar aquella substancia viscosa impregnarla. Rápidamente alcanzó uno de los pañuelos de papel que tenía sobre la mesita de noche.
Ryutaro trató de calmar su respiración, ahora, por lo menos, podría entrar en la habitación sosegado, aunque, a decir verdad, autocomplacerse no le saciaba ni la mitad de lo que hacía estar con Shintaro, y es que su cuerpo pedía ese "más" equivalente a su nombre, ese "más" que iba mucho más allá de un simple orgasmo.
Porque le amaba.
Y ese sentimiento, expresado de forma tan egoísta, causaba estragos, hiciera lo que hiciese. Estaba destinado a doler, profundamente, porque el único "más" del mayor siempre sería su pequeño y adorable Shin-chan.
¿O no...?
¿Y si, en lugar de aferrarse a ello, intentaba darle otro nombre? Si ocupaba su mente con otra persona, acabaría por olvidarle, ¿cierto?
- ¿Tú... y yo? ¿De verdad? - los ojos de Yukari brillaron.
- Déjame responder adecuadamente tu pregunta.
Ryutaro dio un paso, y, acorralando a aquella chica contra la pared del edificio de detrás del colegio, sus labios tomaron los suyos, y su lengua, sin mero aviso, invadió esa cálida cavidad.
Ya todo estaba hecho, no había vuelta atrás.
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Vaya caca de capítulo me ha salido, ne? XD no me ha gustado nada, encima no tengo ni una línea del siguiente~! Yuhuuu~ xDD bueno, el domingo me esperan 17 horas de viaje, y como voy a salir del continente el internet en el móvil me costaría un ojo de la cara, los dos riñones y los pelos de las cejas (?) así que no me quedará otra que escribiiir~ ya veréis como entre aeropuerto y aeropuerto acabo el fic xD *sueña*
Comentad e.e o Chuky se os aparecerá por la noche e.e y os hará cosquillas en los pies.
xDDD (Vale, no, que a mi imouto Haine le da miedo xDD gomen u.u")
Ja neeeee~
